Amenazas y oportunidades de la Unión Europea en la época Post-COVID -Parte I

La pandemia ha constituido un “hecho social total “. Así es como Ignacio Ramonet dibuja el impacto del COVID-19, haciendo referencia al término acuñado por Norbert Elias, para explicar las consecuencias que el coronavirus ha acarreado en nuestra sociedad, perfilando unos hábitos y estilos de vida totalmente nuevos y a los que no acostumbrábamos absoluto. Pero la pandemia no ha sido solamente un punto de inflexión respecto a nuestra manera de vivir, sino que, precisamente como “hecho social total “, ha supuesto un antes y un después para las instituciones políticas y económicas, entre ellas las de la Unión Europea. Apenas dos años después de que Jean Claude Juncker diera paso al nuevo equipo de Ursula von der Leyen, esta se enfrenta a una de las crisis más devastadoras que se conocen desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la Unión Europea parece haber perdido la oportunidad de liderar la lucha contra el COVID-19 , y ante la misma falta de liderazgo por parte de EEUU, China parece haber tomado la delantera. La Unión Europea se enfrenta hoy a lo que Ulrich Beck ha llamado la sociedad del riesgo global, una época llena de incertidumbres donde las amenazas y las oportunidades a las que se enfrentará la región europea en la época post-COVID son más que subrayables. En este sentido, juega un papel especial la política económica, aspecto sin el cual no es posible conducir el resto de políticas y medidas que pretenden hacer de la Unión Europea una entidad supranacional fuerte y competitiva a nivel global. De esta manera, desde que España pasó a formar parte de la Comunidad Económica Europea en 1986, son considerables los beneficios que nuestro país ha obtenido de manos de sus socios europeos, como puede ser el caso de las aportaciones relativas a la Política Agrícola Común (PAC) o a la política Pesquera común (PPC). Así, todo reto para la Unión Europea tiene, sin duda, implicaciones para España, las cuales ayudan a perfilar las políticas y los aspectos legislativos del país.

Amenazas y oportunidades

Como consecuencia de la reciente crisis sanitaria, se ha querido añadir un nuevo adjetivo calificativo a la que pretende ser una Europa digital y ecológica, la de la Europa resiliente. De esta manera, aprender de las experiencias pasadas para afrontar mejor las crisis futuras es uno de los pilares del recientemente aprobado paquete de recuperación “Next Generation EU”. Pero dicha resiliencia no tiene cabida sin tener en mente los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, como es el objetivo de la acción por el clima. La Unión Europea pretende erigirse como principal adalid de la lucha por el medio ambiente e ir más allá de  los compromisos adquiridos por el Acuerdo de París, precisamente, aprobando el que ha sido conocido como el “European Green Deal” o el Pacto Verde Europeo. Conseguir una Europa neutra para 2050 es un objetivo ambicioso que, no obstante, parece deseable ante la amenaza que presenta el calentamiento global. Así, la Unión Europea mantiene presentes polémicas como la de la deuda climática, que, por otro lado, podría constituir una oportunidad para que liderase el debate conforme a sus principios y valores democráticos. Así, España en concreto, y de acuerdo con el artículo 45 de la Constitución Española de 1978, viene desde hace ya tiempo promulgando una legislación que afecta en numerosas ocasiones de manera transversal a las políticas y medidas a favor del medio ambiente y la sostenibilidad, como pueden ser las declaraciones de impacto ambiental en el ámbito administrativo o leyes como la Ley 2/2011 de Economía Sostenible. Parece así, que nuestro país deberá continuar promulgando este tipo de medidas alentadas por una Unión Europea cada vez más comprometida con el medio ambiente.

Como ya hemos mencionado, la Europa resilientecia y ecológica también pretende ser un Europa digital. La cuarta revolución industrial ya venía imponiendo una temática que la pandemia ha impulsado de manera drástica. La digitalización progresiva del mercado laboral es ya, más que una oportunidad, un requisito clave para impulsar una Unión unión europea competitiva, y es que, de hecho, parece que el COVID-19 ha generado que el teletrabajo se haya implantado a marchas forzadas en nuestra sociedad, incluyendo en el ámbito de las Administraciones Públicas. De esta manera, y como ya venía apuntando el Nobel de economía Amartya Sen, la brecha digital supone una amenaza para el desarrollo de una sociedad digital inclusiva. Como respuesta a ello, la Unión Europea ha desarrollado un Plan de Acción de Educación Digital que pretende capacitar a las personas en estas nuevas competencias, prestando especial atención al riesgo que supone la brecha digital generacional, la brecha digital de género o la brecha digital territorial. Por otro lado, en relación con este asunto, la protección de datos y los derechos digitales suponen ya un vivo debate cuando se tratan en relación a su dimensión ética, y un asunto delicado que, por otra parte, podría suponer una oportunidad para la Unión Europea a la hora de llevar a cabo la defensa de un mundo digital conforme a principios éticos y morales que no parece que potencias como Estados Unidos o China pretendan liderar. Precisamente, cabe destacar el Libro Blanco de Inteligencia Artificial que elaboró la Comisión Europea, y la activa lucha de la misma contra la desinformación y los ciberataques que suponen hoy una amenaza a nivel global. La Unión Europea tiene así la oportunidad de hacer inversiones en innovación y desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial que, a la larga, podrían resultar muy beneficiosas.

De esta manera, España pretende adaptarse a la nueva revolución digital con la ayuda europea, mediante medidas como la del impulso de la modernización y digitalización de las Administraciones Públicas que, si ya parecía comenzar a consolidarse como tendencia con la promulgación de las Leyes 39 y 40/2015, la crisis sanitaria parece haber desarrollado aún más con la promulgación del Real Decreto Ley 36/2020. Supone así, una oportunidad para que España refuerce sus competencias digitales en esta futura época post-COVID.

Por otro lado, cabe hablar del estilo de vida europeo que, de hecho, atrae a masivas cantidades de inmigrantes y refugiados en busca de asilo. La Unión Europea tendrá que sortear los retos que supone defender una Europa abierta y multicultural con las dificultades que supone la masiva llegada de inmigrantes a las costas del Mediterráneo. Casos como la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del 13 de febrero de 2020, relativa a las devoluciones en caliente que llevó a cabo España, genera polémicas como consecuencia de la falta de una política migratoria común. El refuerzo del consenso y la coordinación entre los Estados Miembros parece crucial y la crisis en el Mediterráneo podría verse como una oportunidad para afrontar los desequilibrios y disonancias entre países. Una excesiva narrativa en torno a la seguridad haría que los Estados Miembros no cediesen soberanía cuando afecta el territorio o a la población, y ello unido a una gran fragmentación o sectorialización de las políticas de inmigración entre los países incrementaría el coste a la credibilidad del proyecto europeo, razón por la que el refuerzo a la cooperación con terceros países (tanto de origen como de tránsito) se vuelve crucial.

El estilo de vida por el que aboga la Unión Europea defiende, entre otros, los valores de la libertad, igualdad y justicia, así como el respeto a los derechos humanos y fundamentales de la persona. La búsqueda de una Europa más fuerte en el mundo pasa por una Unión Europea que fomente sus valores y modos de vida.

Y es que, precisamente, conseguir una Unión Europea más fuerte en el mundo es otro de los principales objetivos de la comisión de Ursula von der Leyen. La defensa del multilateralismo en un mundo acostumbrado al poder hegemónico de determinadas potencias no parece una actividad sencilla. De hecho, la Unión Europea debe decidir si pretende abogar por un europeísmo autónomo con libertad de pacto o un europeísmo tutelado por los Estados Unidos en lo que Federica Mogherini denominó cómo “autonomía cooperativa”. La relación con la OTAN podría perfilar el desarrollo de la ya conocida como Cooperación Estructurada Permanente (PESCO por sus siglas en inglés), así como la Política de Seguridad y Defensa y la Política Exterior de Seguridad Común. Así, el Fondo de Defensa Europeo juega un papel decisivo en la financiación de los planes de defensa europeos y en el refuerzo de la conocida como seguridad híbrida (tanto interior como exterior) y palabras de Mary Kaldor y Javier Solana.

Asimismo, la Unión Europea debe definir sus relaciones con China, teniendo en cuenta que en 2019 pasó a denominar al gigante asiático como un rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobernanza. Y es que, precisamente, la Unión Europea debe pasar a hablar en el lenguaje del poder y convertirse en una Europa más asertiva si verdaderamente quiere competir con las grandes potencias y ser un protagonista a tener en cuenta en la toma de decisiones. Gideon Rachman entiende que en un futuro próximo el orden mundial estará más basado en el poder que en la reglas, por lo que la Unión Europea, como potencia normativa que entiende que es Ian Manners, debería completar dicho poder normativo con mayor poder coercitivo. Ser verbalmente agresivo sin los medios o la determinación de respaldar las palabras con hechos solo conseguiría disminuir la credibilidad de la Unión como actor mundial (en palabras de Joseph Weiler).

La Unión Europea tiene ahora la oportunidad, y está a tiempo, de ser un poder relevante a nivel mundial. Precisamente, parece que las estrategias para reforzar el protagonismo en regiones como África o América latina podrían dar sus frutos si se implantasen de manera efectiva. De hecho, España es un interlocutor principal a la hora de tratar las políticas iberoamericanas con herramientas como las Cumbres Iberoamericanas, por lo que una eficiente actuación de nuestro país en este ámbito podría suponer un auténtico éxito para el conjunto de la Unión Europea y conseguir una Europa más relevante y asertiva a nivel mundial.

En relación a ello también está la influencia que la Unión Europea supone para los territorios de los Balcanes. Una futura ampliación podría suponer que la Unión Europea se convirtiese en el principal protagonista de la región, protagonismo que, sin embargo, parecen estar robándole otras potencias como China o Rusia. No obstante, parece que la mencionada ampliación sufre diversos obstáculos, principalmente el relativo al respeto del Estado de Derecho y valores que promulga la Unión Europea, a pesar de la inversión que la Unión Europea se ha llevado a cabo en el territorio con instrumentos como las Ayudas Preadhesión, las cuales han supuesto una inversión de 10.000 millones de euros entre 2007 y 2018. Medidas como el Plan de Acción para la Democracia Europea pretenden poner en valor el sistema democrático del que la Unión Europea pretende ser el principal exponente y adalid. Así, el nuevo paquete de recuperación económico presentó un mecanismo de condicionalidad para la adaptación del Marco Financiero Plurianual 2021-2027 que, sin embargo, supuso un obstáculo por parte de Hungría y Polonia en los recientes meses de enero y febrero. En cuanto a España, destacan casos como el hecho de que el propio vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, haya puesto en duda la existencia de una verdadera democracia en España este pasado mes de febrero, a raíz del caso de Pablo Hasel.

Además, se pretende que esta sea una oportunidad para lograr una mayor participación de la sociedad civil en el desarrollo de las políticas de la Unión, y en especial, en la próxima Conferencia sobre el Futuro de Europa que durará dos años y ha sido, no obstante, aplazada por la pandemia.

Por último, cabe hacer referencia al auge de los nacionalismos y los populismos como amenazas a la estabilidad europea. El Brexit es el paradigmático y, de hecho, único ejemplo de aplicación del artículo 50 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, en el que se da la posibilidad a los Estados Miembros de abandonarla si así lo desearan.Thomas Piketty augura que no tardarán en ocurrir otros Brexits. No obstante, voces como la de Federico Steinberg creen que un Reino Unido fuera del mercado interior y cerrado para los negocios y las personas no tardará en descapitalizarse, lo que no presentaría el hecho de salir de la Unión Europea como una idea atractiva. Sea como fuere, la Unión se presenta ante la amenaza de ver menguado su poder de negociación al perder un socio tan valioso como lo era el Reino Unido y debe evitar, en palabras de Andrés Ortega, la creación de “un gran Singapur” en Europa. El Brexit, además, implica para España la gestión de la frontera con Gibraltar, una polémica realidad que no presenta soluciones unánimes. Además, la que es ahora la Europa de los 27 debe lidiar también con nacionalismos como el de Cataluña en el caso de España, o el de miembros potenciales de la Unión como es el caso de Kosovo, región que España, por cierto, no reconoce como independiente.

Respecto a los populismos, estos parecen tomar cada vez más fuerza en el plan europeo, sin embargo, la pandemia parece haberlos debilitado, probablemente debido a la retórica negaciónista de muchos de sus exponentes. La Unión Europea se enfrenta así a una amenaza que cuestiona la legitimidad de sus instituciones, razón por la cual Francia ha prohibido este último mes el partido de ultraderecha Generación Identitaria y Alemania ha puesto bajo la vigilancia de los servicios de inteligencia el partido político AfD por ir en contra de los valores constitucionales.

A fin de cuentas…

Podemos observar como la Unión Europea tiene retos, amenazas y oportunidades más allá de las puramente económicas, las cuales abordaremos en un próximo ensayo junto con el análisis del llamado «Pilar Social Europeo».

Y es que, la pandemia ha desviado nuestra atención de manera drástica, pero no nuestras prioridades. La unión europea quiere ser protagonista en la toma de decisiones a nivel internacional, y para eso debemos tratarse como una entidad supranacional unida, cohesionada y sólida.

El Trilema que Dani Rodrick nos presenta en su libro “La Paradoja de la Globalización” sigue presente en el ámbito de la Unión Europea, que debiendo decidir entre una combinación entre globalización, soberanía y democracia sin que puedan darse los tres conceptos a la vez. Así, por un lado, existe la opción de fortalecer la Unión Europea manteniendo una democracia a nivel europeo pero reducir la autonomía de los estados; por otro lado, existe la opción de debilitar la integración europea pero fortalecer la democracia interna y la soberanía de cada país; y por último, existe la opción de tener un Estado que se adhiera fuertemente a la Unión Europea y mantenga su autonomía pero olvide la democracia interna. Las personas que apoyaron el Brexit escogieron la segunda opción, alejándose de la Unión Europea.

Sea como fuere, y a pesar de las amenazas que acechan a la Unión y a su supervivencia, esta siempre ha sabido avanzar con paso firme en los momentos difíciles y más decisivos. Pensemos que esta vez no será diferente.

Y tú, ¿que piensas?

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