Pongamos que hablo de Madrid – El niño detrás de las barbas

Terremoto político en Madrid. Nieve en Madrid. Cabalgata de reyes en Madrid. Corrupción en Madrid. Coronavirus en Madrid. Hospital en Madrid. Nacionalismo madrileño. El agua de Madrid. Hasta un partido que se llama Más Madrid. Más no, por favor. 

En nuestro país se da la paradoja de que siendo uno de los más descentralizados de España, en las que las autonomías poseen mayores competencias, y en las que los nacionalismos y partidos regionales marcan tanto el devenir político, estamos sometidos a una sobreexposición respecto a lo que sucede en la capital. Un raudal informativo que no se debe exclusivamente a casusas políticas como en Cataluña, sino que abarca todos los ámbitos de la actualidad informativa, incluyendo recientemente hasta el clima. Como decía uno de los integrantes madrileños de esta revista, hasta yo que soy de aquí, estoy cansado de oír hablar de Madrid.

No podemos ignorar que la capital es uno, sino el más activo, de los centros económicos de todo el país. Más durante los últimos años, ya que el movimiento independentista en Cataluña y la incertidumbre ante el futuro del territorio ha hecho que muchas empresas se desplacen a la capital, acompañado de una fiscalidad más benigna, que ha favorecido aún más esta traslación, aunque con las consecuencias de ser una de las comunidades con peores servicios, a pesar de ser la más rica en PIB.

Desde las dos Castillas fluye un flujo migratorio constante hacia la capital, un proceso, por cierto, que ya sucedía desde al menos, sino antes, en el siglo XVIII y que sigue activo. Buena parte del vaciado poblacional de estos territorios se desplaza a Madrid, en busca de las oportunidades laborales que no les brindan sus territorios. Pero por ser un centro económico, cultural e incluso universitario, la capital se convierte en un foco de gran atracción para población de todo el país

¿Quién no tiene un familiar en la capital? ¿Un amigo trabajando o estudiando allí? ¿Quién no ha visitado la capital para disfrutar de un concierto, salir de fiesta, ver fútbol, y en menor medida (por mucho que diga Ayuso) para disfrutar de sus museos? En España todos los caminos confluyen en Madrid de una u otra manera, como es lógico en una capital estatal, pero que cada vez más, desplaza a Barcelona como foco de atracción nacional. Mientras que la capital catalana sigue atrayendo la mirada internacional, los españoles miramos a Madrid.

La focalización mediática sobre Madrid

            Partiendo de esa base, es lógico que por tanto, nos lleguen más noticias de la capital, en su papel económico y de centro político. Sin embargo, aún aceptando el mayor peso que tiene este espacio, la cantidad de información que nos llega sobre la comunidad es excesiva en proporción a la de otras comunidades. Y en ello, tienen mucho que ver los medios de comunicación, que han puesto allí su foco, descuidando todo lo demás.

Nuestros medios de comunicación siempre han tendido a ofrecernos una perspectiva limitada, mucho más centrada en lo nacional que lo internacional, lo que nos ha hecho tradicionalmente perder la perspectiva. Al no tener noticias de lo que pasa fuera de nuestras fronteras, tendemos a pensar que nuestra idiosincrasia es muy particular, que nuestros defectos y problemas no suceden en otros países; nada más lejos de la realidad. Pero en estos últimos años, dentro de ese tratamiento nacional de la actualidad, Madrid está ocupando un espacio cada vez mayor.

Uno de los motivos para ello resulta tan simple como cierto, es que las grandes compañías de comunicación, tanto televisivas como periodísticas, tienen la sede en la capital. Y como somos humanos, tendemos a poner más peso sobre aquello que nos queda cercano, lo que nos rodea, haciendo menos hincapié en las novedades de otras partes geográficas de nuestro país. En el ámbito televisivo es cada vez mayor el espacio que se le ha dedicado a confrontaciones nimias dentro de la capital, cuya viralidad solo puede entenderse en clave de enfrentamiento político, como ahora desarrollaremos. Además, no existe una diferenciación entre medios de izquierda o derecha a este respecto. Si pensamos en uno de los periódicos de referencia de la izquierda ahora mismo, eldiario.es, este siempre ha puesto un foco desmedido sobre los acontecimientos de la comunidad, sus principales éxitos periodísticos han estado directamente relacionados con la política madrileña.

Eso nos lleva a que todos y cada uno de nosotros hayamos seguido día a día las luchas dentro del ayuntamiento madrileño por imponer o no Madrid central, desarrollando incluso una opinión firme al respecto, mientras que muchos de nosotros, ignorábamos los últimos planes urbanísticos que se desarrollaban en nuestra propia ciudad. Todo aquel que haga un seguimiento más o menos habitual es muy consciente de quién gobierna en Madrid, pero no solo eso, sino que probablemente haya podido seguir en el día a día los principales debates y problemáticas tratadas en los legislativos de la comunidad y el ayuntamiento. Hasta tal punto existe una sobreinformación sobre la capital, que no en pocos momentos me he visto con un mayor conocimiento sobre lo que sucedía en Madrid antes que en mi propia comunidad, que como todos comprenderéis, me afecta mucho más.

Madrid como centro de lucha política

            Pero más allá de todo ello, una serie de casualidades han hecho de Madrid un hervidero político. Ha coincidido que en los últimos años la capital se ha convertido en un centro de referencia para la oposición. Durante el gobierno de Rajoy surgió la figura de Carmena, referente de la izquierda, con un tremendo carisma y unos niveles de aprobación y valoración entre el electorado por encima de lo común en políticos. La antigua juez fue objeto de alabanzas por parte de la izquierda, que la adoptó como principal referente a seguir y como el ejemplo del modo de hacer las cosas, mientras que sufrió los constantes ataques de la derecha que veía en ella un enemigo político fuerte.

            Algo similar ha sucedido en este presente año. Mientras que Pedro Sánchez ocupaba el puesto presidencial, Carmena perdía en el ayuntamiento y una nueva “estrella” de la derecha emergía en la Comunidad. Ayuso ha utilizado su cargo mucho más para hacer oposición política que para gestionar, lo que a pesar de sus desafortunadas opiniones y sus evidentes limitaciones dialécticas, le ha valido un tremendo apoyo entre la derecha de la comunidad. Con un discurso cada vez más asimilable al de Trump, se ha convertido al igual que este en un icono pop, que ninguno nos tomamos muy enserio al principio, pero que ha logrado centrar sobre sí misma toda la atención. Como suele decirse, lo importante es que hablen de ti, aunque sea mal. Ayuso ha llevado esta premisa a sus últimas consecuencias, y encima, le va a salir bien. En ambos casos, Madrid se ha convertido en un centro de referencia para la oposición, en el caso de Carmena sin buscarlo, en el caso de Ayuso habiendo dedicado todos sus esfuerzos para ello. En ambos casos, se ha trasladado buena parte de las luchas entre izquierda y derecha al escenario de la capital, generando un efecto bola de nieve que se ha ampliado a otros ámbitos de la información.

Tuvimos que sufrir la absurda polémica sobre la cabalgata de reyes que ocupó espacio del telediario, tertulias y múltiples artículos de opinión en todos los diarios. De esta forma la cabalgata de los reyes magos de Madrid se convirtió en la piedra angular de la preocupación informativa española. También hemos podido atender a las múltiples idas y venidas de Madrid central, siendo pocos los españoles que no habrán expresado en algún u otro momento su opinión al respecto. Si bien es un elemento de importancia en los debates sobre los nuevos modelos urbanos ¿hasta qué punto esto afectaba a el conjunto de los españoles como para justificar la cobertura informativa que se hizo de ella?

En época de Ayuso todas y cada una de sus declaraciones ocupan las primeras planas de todos los telediarios, muchos nos hemos indignado con su gestión sobre la pandemia, o la construcción de aquel hospital sin quirófanos ideal para accidentes aéreos. Ningún otro político regional ha centrado tanto la atención.

Sobre la importancia que los partidos políticos conceden a Madrid dan buena fe las repercusiones que tiene sobre la actualidad política nacional los hechos que se producen en esta comunidad. Las victorias de Almeida y Ayuso salvaron a Casado de la defenestración definitiva. Errejón se decidió por montar su partido propio, con una clara pretensión inicial de convertirlo en uno de carácter nacional, instalando sus bases firmes precisamente en Madrid. Ahora, ante la nueva convocatoria electoral, el mismísimo Pablo Iglesias se ha retirado del gobierno nacional para, en sus palabras, plantarle cara el estilo trumpista de Ayuso. Madrid es sin duda un espacio central de la política española, lo que allí sucede tiene repercusiones sobre los partidos a nivel nacional. Si fue primero el huevo o la gallina es algo que no sabría responder ¿Tiene impacto nacional por la atención mediática que recibe? ¿O la atención mediática se debe a su repercusión nacional? Sin ofrecer aquí una respuesta clara, confesaré que me inclino más por la primera posibilidad. 

Sin embargo, aquí estoy yo, cayendo en una paradoja. Hablando una vez más de allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo. Pongamos que hablo, de Madrid.

Y tú, ¿que piensas?

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