Un ensayo sobre la sociedad de la información – Inés Aguirre

El conocimiento es poder. Francis Bacon enunciaba así una frase que trascendería en la historia. Y es que, si el conocimiento es poder, la información, o al menos la obtención de la misma, también lo es. Las nuevas tecnologías de información y conocimiento han abierto todo el mundo ante nosotros, creando una sociedad hiper conectada y basada en la inmediatez, donde la abundancia de recursos y la información puede llegar incluso a considerarse como la “infoxicación”.

Pero la sociedad de la información va más allá de una mera puesta de abundante información en manos de la generalidad de la sociedad, sino que significa una innovación disruptiva en la realidad tal y como la conocemos. Supone abrir nuevas fronteras en la manera de entender el mundo, desde el ámbito político hasta el económico, pasando por sus implicaciones sociales. La sociedad de la información y del conocimiento ha permitido un mayor desarrollo de nuestras realidades, hasta el punto de convertir hoy la tecnología prácticamente en un elemento central y constante de nuestro día a día. Tanto en épocas de bonanza, como en épocas de vacas flacas y momentos más complicados, cómo está siendo la actual pandemia, las herramientas de la información y el conocimiento se han vuelto vitales para nuestro buen manejo diario.

No obstante, esta sociedad, la cual va de la mano de la ya conocida como cuarta revolución industrial, en palabras Klaus Schwab, ha visto crecer con gran intensidad las preocupaciones relativas a la seguridad personal y de privacidad, en otras palabras, a todos los asuntos relativos a la colisión de derechos fundamentales.

Parece así que la sociedad de la información afecta a todos los ámbitos de la realidad en la que vivimos, siempre con los recursos tecnológicos modernos como piedra angular.

Terreno político

Byun-Chul Han hablará del “ciudadano espectador” y de la democracia del espectáculo, haciendo alusión al poder que los medios de comunicación tienen sobre la opinión pública, una realidad que favorece el amarillismo, como consecuencia de la pérdida de la reflexión en profundidad que causa la vorágine de la presente revolución digital (en palabras de Innerarity). Hay que tener en cuenta que estos mismos medios han evolucionado en forma con el paso del tiempo y, sobre todo, con el advenimiento de Internet y las empresas puntocom, digitalizando su contenido y haciéndose aún más presentes en nuestra vida diaria.

Haciendo en numerosas ocasiones uso del marketing viral, los partidos políticos han decidido también utilizar las tecnologías de información y el conocimiento como medio de promoción y vía de comunicación bidireccional con los ciudadanos, lo que ha favorecido una mayor participación en la realidad de la cotidianidad política, logrando quizás también una mayor transparencia y colaboración ciudadana. Precisamente en esta línea se presenta la Agenda Digital para España (que se enmarca dentro de la Agenda 2030), con iniciativas como la del gobierno abierto (Open government) o la e-administración. En línea con esta ansiada transparencia, participación y colaboración se desarrolla asimismo el fenómeno del Open data y reutilización de datos con leyes en España como la 37/2007.

De esta manera, observamos como en otros países la utilización habitual de las redes sociales en campañas electorales es ya muy habitual. Barack Obama contó con el apoyo de Facebook años atrás y, con mayor o menor éxito, el uso que Donald Trump ha venido haciendo de la plataforma Twitter ha sido sin duda algo constante. Tal ha sido la intensidad con la que ha utilizado esta herramienta para hacer campaña y ganar adeptos, que este pasado enero del 2021, tras el asalto al Capitolio, la propia empresa de Twitter ha decidido vetar al ya expresidente. Sin embargo, el multimillonario ya amenaza con volver a las redes creando su propia plataforma. Así es como la política de hoy hace uso las herramientas a disposición de la sociedad de la información; como una vía para la promoción y la comunicación bidireccional para con sus electores.

Precisamente, por ello los gobiernos e instituciones públicas, pero también privadas, invierten cada vez más en ciber seguridad, intentando evitar el ciber terrorismo y los ciber ataques como fue el perpretado por un ransomware llamado WannaCry en 2017. Y es que, en esta línea también existen los antecedentes de casos como el de Wikileaks o Snowden, relatos sin duda incómodos para los gobiernos, y en concreto en este caso, para el gobierno de los Estados Unidos.

Terreno económico

La sociedad de la información ha generado el fenómeno de la nueva economía, término acuñado por el economista Brian Arthur. Se trata de la descripción de una economía basada principalmente en el conocimiento, debido a los progresos en tecnología y a la globalización económica. Muy unido a este concepto existe también el de la economía colaborativa con ejemplos como el de Airbnb o Uber. Además, el comercio electrónico gana cada vez más adeptos, incluso entre aquellos que apenas hace unos años se mostraban reticentes. En relación con este fenómeno encontramos términos como el de pro Subidores (acuñado por Alvin Toffler) haciendo un juego de palabras entre consumidor y productor, para hacer referencia a la participación directa del consumidor en el producto.  Un buen ejemplo es el de la empresa de las zapatillas Converse, que permite customizarte las deportivas a través del ordenador del propio cliente. Por casos como este, el llamado Cluetrain Manifesto pretendió ilustrar el revulsivo que suponen las tecnologías de la información y el conocimiento para la forma de hacer negocios y sugería cambios necesarios para que las organizaciones respondan con efectividad al nuevo ambiente de mercado.

Ante esta realidad, el mundo económico y de la competencia comercial debe tener en cuenta la idea del aplanamiento de la tierra de Thomas L. Friedman, quien entiende que cada vez existe una mayor igualdad de oportunidades para triunfar entre los competidores en el mercado global, con recursos como el del crowdfunding o el modelo de negocios de las Start-ups.

Por otro lado, el auge de las empresas tecnológicas, disparado si cabe aún más con la llegada de la crisis sanitaria, reafirma a los estados de la necesidad de invertir en I+D+i. De hecho, es tal la importancia de las empresas tecnológicas en la actualidad, que debates como el de la tasa Google son polémicas candentes en los parlamentos de todo el mundo. La tecnología Blockchain es un concepto cada vez menos extraño para nuestros oídos, implantada por primera vez en el mundo financiero con las Bitcoin y ahora en el mundo del arte y los coleccionistas con los Non Fungible Tokens.

Por último, afecta también al mundo laboral por la relación del mismo con el progreso y el desarrollo económico. Autores como Paul McAfee auguran la desaparición masiva de empleos habituales hasta el momento como consecuencia del desarrollo de la inteligencia artificial y las diferentes aplicaciones de la robótica. Sin embargo, el desempleo por la obsolescencia del factor trabajo no es algo con lo que esté de acuerdo, Dean Baker, quien entiende que el progreso económico sostenible no será posible sin el factor trabajo y el capital humano, que formarán parte activa y esencial del tejido industrial.

Relacionado con el mercado laboral, además, tenemos el teletrabajo, sin el cual en esta pandemia se hubiese dado la paralización económica del país de manera casi completa. Agencias compañías como Yahoo han decidido utilizar esta manera de trabajar de manera permanente de aquí en adelante tras ver el ahorro en costes que ello supone. Otras compañías, como es el caso de Bloomberg, aún se resisten.

Terreno social y especial mención al conflicto entre derechos

La que Mary Kaldor ha denominado sociedad civil global ha encontrado diferentes maneras de canalizar sus reclamos, unirse e incluso crear proyectos comunes únicamente haciendo uso de Internet. Entre las comunidades online, las cuales Barry Wellman caracteriza como verdaderas comunidades, encontramos el ejemplo de Reddit, comunidad online cuyos usuarios acordaron desmantelar este pasado año la estrategia principal de uno de los fondos de inversión que operaban con laya quebrada compañía GameStop, lo que puso patas arriba numerosas operaciones en bolsa. En el plano iberoamericano, identificamos a su homólogo Foro coches, comunidad que destaca por iniciativas como la de enviar a un grupo de mariachis a cantar al presidente Donald Trump delante de la Casa Blanca.

Con mayor o menor repercusión, la realidad sigue siendo la de posibilitar la creación de lo que Manuel Castells ha llamado la sociedad red, entendida como el fin de la sociedad de la intermediación; donde las instituciones ejercían cierto poder moderador y de filtrado, ahora existe una mayor polarización de opiniones entre grupos que viven en sus respectivas burbujas de filtros. A pesar de todo ello, no podemos olvidar el fenómeno de la brecha digital, especialmente en lo respectivo a la brecha digital generacional. Los nativos digitales encuentran evidente aquello que los conocidos como inmigrantes digitales tardan un tiempo considerable en aprender, algo que también tiene consecuencias en el mercado laboral.

Por otro lado, y conectando con el mundo del trabajo, existe la necesidad de remodelar una educación que, basada en el sistema analógico, olvida las facilidades que suponen las tecnologías para el proceso de determinados aprendizajes. Además, la sociedad de la información nos lleva a la necesidad de embarcarnos en un continuo aprendizaje dentro de lo que Baumann ha entendido como un mundo líquido. La vorágine del cambio constante es algo a lo que debe adaptarse el mundo educativo. Una educación adaptada a una sociedad hiper conectada se hace esencial, precisamente también, en la concienciación de la necesidad del derecho a la desconexión. Fenómenos como el de la adicción a las redes, el progresivo aumento del aislamiento o el conocido fenómeno del “Fear Of Missing Out” (FOMO) eso y patente en muchos jóvenes e, incluso, adultos.

Por otro lado, cabe hacer una breve mención al mundo de la cultura con asuntos como el de la propiedad intelectual. La ley Sinde en España o la Hadopi en Francia yo supusieron en su día polémicas que han moldeado el panorama actual.

De esta manera, y en referencia a la colisión de derechos que puede existir como consecuencia la sociedad de la información, debemos mencionar en primer lugar la posible existencia de una cuarta generación de derechos fundamentales según autores como Vallespín o Bustamante. Haciendo referencia a la clasificación de Karel Vasak, los mencionados autores entienden que existe una reformulación de los clásicos derechos fundamentales, pero esta vez, en el ámbito del mundo digital. Así, encontramos, entre otros, el popularmente conocido como derecho al olvido, contemplado ya en la directiva sobre protección de datos europea y transpuesta a la Ley Orgánica 3/2018 de protección de datos en España.

Existe así el debate de la libertad vs seguridad. La libertad de expresión e información colisiona en muy numerosas ocasiones con el derecho a la intimidad, el honor y la propia imagen, llevando en varias ocasiones a pronunciarse al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Tribunal Constitucional español. Además, la información exhaustiva de los individuos puede dotar a una sociedad de mayor seguridad en manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero supone un peligro en manos de otros individuos y colectivos.

Parece así, por tanto, que la sociedad de la información y del conocimiento ha generado que vivamos en lo que Marshall McLuhan ha denominado una aldea global, con fenómenos como el de la glocalización, es decir, combinando lo global con lo local. Sea como fuere, el mundo digital al que nos dirigimos presenta retos que tendrán que enfrentar los estados junto con una sociedad civil cada vez más participativa y colaborativa que demanda mayor transparencia. Y es que, la sociedad de la información supone la transcultural y dad de unas ideas compartidas que no podrán ser ignoradas por los gobiernos y grandes poderes. Supone dar mayor voz a una nueva sociedad civil global.

Y tú, ¿que piensas?

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