The boys: una serie acorde a nuestro tiempo – El niño detrás de las barbas

The Boys es una serie que representa a la perfección el mundo en el que vivimos, tanto por el enfoque por el cual se apuesta como por los temas tratados, siempre de fondo, pero omnipresentes, que ponen en primera plana debates de plena actualidad. Advertimos de antemano que el texto contiene spoilers por lo que, si no ha visto la serie, cosa que le recomiendo, le sugiero que deje de leer a partir de este punto.

Por si a pesar de la advertencia alguien se ha animado a seguir leyendo, presento brevemente la temática de The Boys. En el mundo existen una serie de personas que poseen super poderes, y que son sistemáticamente contratados por la empresa Vought, entre los que destacan los 7, aquellos que son la cabeza visible de la empresa. Pero lejos de ser una serie al puro estilo Marvel, lo que el espectador se encuentra es con un conjunto de personajes con grandes poderes, pero repletos de miserias: inseguridades, complejos, ambición desmedida; todo aderezado con un sentimiento de superioridad y una sensación de impunidad ante sus desmanes, que la empresa se preocupa hábilmente de cubrir. En resumen, nos encontramos ante la antítesis de Márvel, la idea del anti-héroe llevada a su máxima expresión.

La temática en sí misma resulta muy acorde a los tiempos que vivimos, especialmente en el formato de las series. Mientras que la gran pantalla sigue apostando por grandes producciones de buenos frente a malos, las series han sabido moverse mucho mejor en los grises, profundizando en personajes complejos, repletos de contradicciones y claroscuros. La figura del anti-héroe, a la que ya dedicamos una entrega en esta revista, posee un espacio propio en plataformas como Netflix o HBO, un buen ejemplo de ello son las series sobre narcotráfico a las que también prestamos atención. Cada día somos más conscientes que vivimos en un mundo complejo, que las contradicciones existen en todos nosotros, y ese sentimiento, se refleja cada vez más en producciones como la presente. De esta forma, le dan una vuelta de tuerca al género más exitoso de los últimos 10 años en el mundo del cine, planteándose un retrato mucho más realista sobre ¿que sucedería sí personas normales se criasen con superpoderes? ¿cómo gestionarían esa situación especial? y ¿qué cosas serían capaces de hacer al sentirse superiores?

Porque estos superhéroes son humanos, y como tal, también tienen que lidiar con sus traumas. Profundo o The Deep es un ejemplo fantástico de un personaje completamente acomplejado, desesperado por reocupar su puesto entre los focos principales, incapaz de amar a nadie por sentir desprecio de sí mismo. Pero el que se lleva la palma es Patriota, una mentalidad de niño escondida en un cuerpo con el poder de destruir todo lo que desea. Por otro lado, los protagonistas de la serie tampoco se escapan de estos prototipos. Lejos de ser angelitos de la caridad, utilizan todos los trucos sucios posibles para enfrentarse a unos rivales que son muy superiores a ellos, en especial Butcher, quién los dirige.

Más allá de que la propia temática elegida vaya muy acorde a nuestros tiempos, la serie logra integrar una serie de elementos que canalizan nuestra vida diaria, integrándolos en este escenario ficticio, de forma tan natural como acertada. The Boys, aprovecha en su trama elementos tan propios de la actualidad como son: el feminismo, las redes sociales o el auge de los populismos y la ultraderecha. Además de otros elementos que quizá en España se nos hacen algo más ajenos, pero que tienen una presencia muy importante en los actuales EEUU. De esta forma, The Boys se convierte en reflejo y crítica de los Estados Unidos de este siglo XXI.

El feminismo como elemento de fondo

The Boys no podía no contagiarse de uno de los grandes movimientos que sacuden el planeta, el feminismo. Eso sí, lo hace muy a la americana. En EEUU el movimiento MeToo ha sido abanderado por muchas de las grandes celebridades, mientras que en otros lugares como en España han sido los actores sociales los que han ido dándole fuerza al movimiento con los años. En The Boys se produce una situación que inevitablemente nos recuerda a este movimiento: una celebritie, Luz Estelar, es abusada por un compañero suyo en base a una posición de poder, algo que después hará público, generando la defenestración profesional del acusado, el ya mencionado The Deep. Aspecto que forma una parte esencial de todo el arco de ambos personajes.

Pero más allá de reflejar estos elementos actuales, The Boys¸ y a pesar de su nombre, contiene protagonistas esenciales de la trama, tanto héroes (se nos viene a la cabeza Luz Estelar o Kimiko) como villanas (Stillwell en la primera temporada o Liberty en la segunda). Esta segunda temporada incluye al final una maravillosa pelea de 3 contra 1, esencial para el devenir de la trama, repleta de golpes bajos y protagonizada por cuatro mujeres. En ese sentido, es un buen ejemplo de cómo poco a poco las series van cambiando, y de cómo el feminismo (por suerte) va calando poco a poco en nuestras sociedades.

El poder de las redes sociales: la imagen y la mentira

Las redes sociales es uno de los elementos que están omnipresentes en The Boys. La empresa Vaught mantiene una campaña constante de marketing, su desarrollo como empresa depende al completo de la imagen externa que tramitan sus productos, los héroes, lo que lleva a incluir todo un departamento de marketing que resulta esencial para el buen funcionamiento de la compañía. Hasta tal punto tiene importancia que de poco expulsan a Luz Estelar por haber salvado a una mujer en la calle, debido a que solo se había grabado el momento de la paliza al agresor, y no el rescate. Lo que llevará a la encargada de marketing a exclamar: ¡Nunca salves a nadie si no hay una cámara delante! Por suerte, la chica salvada lo manifestó en redes sociales, la percepción vuelve a ser positiva, y la acción de Luz Estelar pasa a ser felicitada.    

Como bien se señala en la propia serie, el único talón de Aquiles de estos súper héroes es su propia imagen, esta sostiene su popularidad y les permite mantenerse en una posición privilegiada, a la que desean agarrarse con todas sus fuerzas. Esto se puede enlazar con el mundo de la imagen ideal al que estamos sometidos y que las redes sociales abanderan. Un ámbito en el que se ha impuesto la necesidad de mostrar la perfección, la imagen externa más idealizada posible de nosotros mismos. Un espacio en el que la verdad importa muy poco, sino que lo esencial es la percepción que los demás tengan de ti.

Es cierto, que The Boys abusa un tanto de esta necesidad de proteger las apariencias para chantajear a muchos de los antagonistas, a los que no pueden frenar de ninguna otra manera. Pero más allá de eso, la serie adapta a la perfección el papel que jugaría en un mundo de super poderosos una herramienta como Instagrám, que posee una tremenda influencia sobre la sociedad, la economía y las personas.

Por hacer un matiz respecto a este ámbito de la imagen. También se muestra una realidad que bien podría extrapolarse a nuestra actualidad. A pesar de descubrirse aspectos horribles sobre su gestión y decisiones, lo que genera una cierta crítica social, no deja de ser menos cierto que la gente sigue respaldando su producto, en este caso los súper héroes, porque este le resulta satisfactorio. Se impone el satisfacer nuestra necesidad antes que se consecuentes con nuestras críticas.

La manipulación mediática y el auge de los fascismos.

El principal villano de la serie, Homelander o Patriota en castellano, es una parodia en sí misma del fanatismo americano, una especie de Capitán América con poderes de Superman, que tiene muy poco de héroe y mucho de hombre egocéntrico, caprichoso y atormentado. Pero la serie no profundiza en los auges del populismo y de los discursos de ultraderecha hasta la segunda temporada, momento en el que irrumpe Stormfront.

Hay que tener en cuenta que hasta ahora, las dos temporadas de la serie han salido en 2019 y 2020, en pleno mandato de Donal Trump, elemento que, sin duda, ha inspirado esa relación tan estrecha entre redes sociales y auge de discursos racistas y ultranacionalistas. Liberty aprovecha su posición de súper heroína para promover un mensaje que nos recuerda fácilmente a los expresados por el ya expresidente de los Estados Unidos. Resulta que la citada tiene ya 100 años, y había sido amante del fundador de la empresa, que tenía estrechos lazos con los dirigentes nazis.

 En un determinado momento Stormfront llega a exclamar: la gente adora el nazismo, adoran lo que digo, simplemente no les gusta la palabra nazi. Es una buena forma de caracterizar a buena parte de los movimientos de ultraderecha de todo el mundo, que en buena medida beben de postulados intolerantes. Ya que, en la práctica, el nazismo no deja de ser las consecuencias de dichos postulados llevados al extremo. Aquí en España, las comparaciones de la campaña de Vox con la propaganda nazi han sido recurrentes, y peligrosamente acertadas.

A pequeña escala, The Boys cuela su particular denuncia respecto al auge de los discursos intolerantes, que tanto peso han tenido en EEUU de manos del Alt-Right,  dando una muestra práctica de cómo una figura carismática, bien apoyada en las redes sociales, haciendo uso de mensajes simplistas, pero pronunciados con rotundidad y constancia, puede llegar a influir en la población y difundir mensajes de odio.

Otros elementos en clave americana

The Boys no deja de lado tampoco el ámbito de la religión, acercándose a un fenómeno que mantiene aún plena vigencia en los EEUU, donde los sectores evangélicos saben difundir su mensaje y actúan como un auténtico lobby. Uno de los episodios de la serie gira en torno a la actuación de Luz Estelar en un festival evangélico, donde afloran las contradicciones, así como la excesiva veneración de la población hacia algunos predicadores. Un episodio que, quitando a los superhérores, es fiel reflejo de los nada extraños festivales de rock cristiano, muy presentes en el país. Aún con tintes más oscuros está el papel que juega una secta religiosa en la reincorporación de dos superhéroes venidos a menos, The Deep y A-Train, que los utiliza con tal de obtener publicidad, ingresos y beneficios para seguir creciendo.

Por último, está la cuestión de la seguridad nacional. Uno de los elementos centrales de la trama de la primera temporada consiste en la lucha de los superhéroes por participar en acciones militares externas, actuando como arma para el país. Una cuestión que se plantea en términos éticos, y que recuerda mucho al debate que surgió en EEUU tras el atentado de las 11-S entre seguridad y libertades individuales, con victoria para el primero. El propio accidente de avión, en realidad provocado por Patriota, podría ser un guiño a las teorías conspirativas que implican al gobierno de los EEUU en el atentado, teoría que personalmente, no comparto.

Podríamos seguir desgranando la serie y nos daría para varios artículos más. Pero creo que queda más que demostrado que The Boys, además de una serie repleta de acción y violencia explícita, acompañada de un sentido del humor que atrapa al espectador desde el minuto uno, también hace tremendos guiños a nuestra actualidad más inmediata, y en especial a la americana. Encuadra a la perfección un fenómeno ficticio en nuestra sociedad del siglo XXI, haciendo que toda la trama, todo el desarrollo resulte verosímil. The Boys nos hace creer que si hoy en día los superhérores hiciesen su aparición en nuestro mundo, la realidad se parecería mucho más a esta producción que al mundo de Marvel. Porque este mundo no es ni blanco ni negro, es de un gris que lo cubre todo.

Y tú, ¿que piensas?

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