Igualdad de género en el siglo XXI – Inés Aguirre

Son numerosas las mujeres que a lo largo de la historia han aboogado directa o directamente los derechos de las mujeres y por la igualdad de género. Verdaderas pioneras como Olympe de Gauges, Mary Shelley o Mary Wollstonecraft son solamente algunas de las que servirían de modelo para otras mujeres, tanto contemporáneas como de futuras generaciones. Estas muchísimas otras mujeres vendrían a conocerse como feministas años más tarde, siempre con una connotación despectiva que las tachaba de locas histéricas. Hoy, sin embargo, el principio de igualdad y no discriminación por género se ha convertido en muchos estados integrantes de la ONU, una prioridad y un prisma desde el que abordar las políticas públicas haciendo uso de la conocida técnica como “gender mainstreaming” o “principio de transversalidad de género”. De esta manera, en España el estricto cumplimiento del artículo 14 de igualdad de la Constitución española de 1978 supone el pilar sobre el que se erige la legislación estatal, autonómica y local de nuestro país.

Así, observamos como el concepto de sonoridad se ha convertido en una idea presente en la actualidad en el imaginario colectivo, sobre todo a raíz de los movimientos feministas que han tenido lugar en el último lustro, como el #MeToo. El 8M ha devenido ya una fecha clave, no solo con consecuencias políticas, sino también económicas y sociales. En palabras de Isabel de Torres Ramos, de hecho, ya no podemos hablar del feminismo (en singular), sino de feminismos (en plural), entendiendo por ello que no se trata de un movimiento aislado y uniforme, sino un movimiento global al que debemos dotar de una perspectiva poliédrica y no poco compleja.

Cabe mencionar que la idea de igualdad y no discriminación no solamente hace referencia a la discriminación por sexo, sino también a la discriminación por razón de nacimiento, orientación sexual, raza o etnia, creencias o religión, opinión, así como a cualquier otra condición o circunstancia personal o social. De hecho, esta es la idea que Cren Shaw ha querido dejar clara al desarrollar su teoría de la intersección alidada, mostrando que muchas desigualdades pueden encontrarse interrelacionadas entre sí, como es el caso de las mujeres negras. De esta manera, encontramos que a la razón del género se le pueden añadir numerosos ingredientes que pueden hacer más complejo el tratamiento de este asunto. Así, junto con el mencionado movimiento #MeToo, podemos fácilmente encontrar otros como el de#BlackLivesMatter, todos ellos en un intento de poner en valor nuestras diferencias como seres humanos frente a la universalidad de los derechos que cabemos disfrutar todos como tales.

No cabe duda de que estos movimientos han logrado tener la suficiente fuerza como para formar parte de las agendas políticas de los estados gracias a las redes sociales. Marshall McLuhan describeir este fenómeno con el nombre de aldea global, haciendo referencia al hecho de que cualquier persona puede ya hacerse eco de cualquier acontecimiento que haya tenido lugar en el mundo en cualquier momento. El cambio de los roles de género o la corresponsabilidad entre géneros son materias en boga que resuenan constantemente en las redes sociales, ya sea de manos de las empresas (públicas y privadas), ONGs y la sociedad civil en general.

No obstante, hemos de tener en cuenta que estas ventajas que nos ofrece la tecnología no llegan a ser aprovechadas por todos los seres humanos, entre ellos muchísimas mujeres, por la ya conocida  brecha digital. La falta de acceso a la educación de mujeres y niñas en los países en vías de desarrollo priva a estas de conocer, no solamente sus derechos formales plasmados en las legislaciones, sino también de tener la oportunidad de concienciarse respecto a esta materia, denunciar su situación y reivindicar cambios.

Por tanto, es evidente que la realidad acerca del principio igualdad y no discriminación en el siglo XXI es muy variada, dependiendo del lugar y clase social a la que se pertenezca y el contexto económico social y político del que nos rodemos.

Aspecto político

Ya la revolución de 1789 que daría lugar a la declaración fundamental de los derechos del hombre relegaba a la figura femenina a un segundo lugar, entendiendo que dicha declaración no era aplicable, en principio, más que a los hombres. El entonces sufragio universal sería hoy tachado de concepto equivoco, pues dejaba sin posibilidad de voto a la mitad de la población y no sería hasta el siglo XX cuando la mujer obtuvo el derecho a la participación política en algunos estados del mundo occidental, como fue en España en la segunda República gracias a la figura de Clara Campoamor y el movimiento sufragista.

También hemos de mencionar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El quinto objetivo establece la igualdad de género como una prioridad que atender de cara a la Agenda 2030. Con ello, se pretende actuar a escala global contra la violencia ejercida contra las mujeres, el matrimonio infantil o las restricciones para el acceso a la educación de mujeres y niñas en todo el mundo. Según la ONU, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida a manos de un hombre, cifras alarmantes que se pretenden paliar con la colaboración de los estados miembros parte de la Agenda 2030.

Además, el auge de los partidos populistas de extrema derecha ha revitalizado las posturas neo machistas que, haciendo uso de un lenguaje y argumentos políticamente correctos, subrayan el despropósito y la incoherencia (en su opinión) de las políticas dotadas de elementos de discriminación positiva. Figuras como Trump, Bolsonaro, Orban o Salvini rechazan las posturas feministas que, según ellos, solamente pretenden subvertir el orden social y las costumbres establecidas, rechazando medidas como las cuotas o el ya mencionado principio de transversalidad de género.

Por otro lado, si bien es cierto que la representación femenina en el ámbito de la Unión Europea es escasa, el caso de España muestra que la participación activa de las mujeres en el plano de la política es creciente, llegando así a tener el tercer gobierno con más ministras de la Unión Europea en la actualidad.

Plano económico

En el mundo laboral, las mujeres siguen estando en desventaja respecto a los varones. Occidente ha visto como la mujer se ha ido progresivamente incorporando al mercado laboral, pero ello, no ha conllevado consigo el reparto equitativo de los trabajos domésticos y no remunerados. A pesar de que se haya demostrado un mejor rendimiento académico global por parte de las mujeres que por parte de los varones, y a pesar de estar mejor formadas en general, los obstáculos para alcanzar la paridad son numerosos una vez alcanzada la edad para entrar en el mundo laboral. Las mujeres obtienen la mayor parte de los subempleos y trabajos a tiempo parcial, lo que conlleva que la brecha salarial sea mayor entre las mujeres y los hombres. Los puestos de responsabilidad siguen siendo más difíciles de lograr para ellas que para sus compañeros varones, el conocido como techo de cristal. No es difícil encontrar compañías donde la mayor parte de los miembros de los consejos de administración son hombres, en una proporción aplastante.

Por otro lado, y volviendo a los trabajos no remunerados, destacamos lo que Carol Gilligen ha denominado la ética del cuidado. El hecho de que sean mujeres en su gran mayoría las que se encargan de cuidar a los mayores, niños, enfermos y discapacitados, no parece configurarse como una predisposición natural o biológica de la mujer, sino que es consecuencia de un aprendizaje moral relacionado con la posición que ocupan en el contexto social, cultural, económico y familiar. De esta manera, la carga adicional que supone esta ética del cuidado para las mujeres acarrea el incremento entre las mismas de los empleos parciales y la una menor productividad.

Así, según el Foro Económico Mundial la eliminación total de la discriminación de la mujer en el mercado laboral podría generar hasta 3,15 billones de euros extra a las economías europeas. El empoderamiento económico de la mujer no solo nos beneficia así desde el punto de vista de los derechos, sino también desde el punto de vista económico.

Plano social

Si bien la violencia física y el asesinato de mujeres es la punta del iceberg (siguiendo la metáfora de Johan Galtung), no por ello deja de ser menos importante. En España la media de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas es de 50 al año, cifra evidentemente mucho más baja que en los países en vías de desarrollo como la India. Esta situación intenta ser revertida con convenios como el de Estambul, del cual, por cierto, Turquía se retiró el pasado año, así como con instrumentos como el pacto de Estado contra la violencia de género a nivel nacional.

Por otro lado, los roles de género que heredamos y aprendemos de nuestra sociedad nos inculcan figuras a veces imposibles de alcanzar como el de la súper madre: una mujer que combinaría una alta productividad laboral y eficiencia profesional con el cuidado del hogar y familiares, además de tener que encajar dentro de los cánones de belleza a menudo impuestos por la industria audiovisual y del entretenimiento.

Más allá de lo mencionado, numerosas activistas como Iris Marion Young han destacado la importancia del alentar a las mujeres a elegir carreras que tengan que ver con las ciencias, tecnología y matemáticas. Antes una perspectiva de futuro donde la inteligencia artificial va a jugar un papel crucial y siendo la cuarta revolución industrial ya palpable, la escasez de las mujeres en el citado campo parece más que preocupante. Así, numerosas campañas han sido conducidas tanto a nivel nacional como internacional para animar a las niñas a mostrar interés por disciplinas como la ingeniería o la informática.

Por último, debemos subrayar el hecho de que durante las crisis económicas y humanitarias los derechos de las mujeres se ven relegados a un segundo plano a favor de lo que muchos consideran “los asuntos importantes”. Así, en el caso de la crisis económica mundial de 2008 la progresiva incorporación de la mujer al mercado de trabajo que había tenido lugar desde los años 80 se estancó, y no fue hasta años más tarde cuando dicho progresivo incremento fue reanudado, una vez la situación económica parecía haber mejorado.

El caso español

Es innegable que la situación de la mujer ha dado un vuelco desde la época del franquismo a la actualidad. La Constitución de 1978 y la adhesión a la Comunidad Económica Europea en 1986 supuso sin duda alguna la equiparación al menos formal de la mujer al varón, dejando atrás medidas como el de la autorización del marido para poseer y administrar una cuenta bancaria. De esta manera, hemos llegado al punto en el que el permiso de paternidad sea equiparado en tiempo al de la mujer, de manera intransferible. Con esta medida parece que la discriminación por razones de baja de maternidad podría paliarse en gran parte.

Además, cabe mencionar la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la adhesión de España al mencionado Convenio de Estambul en 2011 o el Pacto contra la Violencia de Género. Este último, tiene entre sus ejes la ruptura del silencio mediante el fomento de las acciones de sensibilización de la sociedad de la prevención de la violencia de género, lo que muestra el compromiso que ya desde hace años pretende llevar a cabo nuestro país con la detección temprana y la educación tanto de los escolares como de la comunidad. Además, se llevan a cabo numerosas campañas de apoyo a las víctimas animándolas a denunciar a sus agresores.

Por otro lado, cabe que destacar el intento que la Ley General de Comunicación Audiovisual hace para adaptarse al contexto de igualdad. En esta su artículo 4 prevé la no discriminación como un principio esencial en la aplicación de la misma. Algo parecido podemos decir de la Ley General de Publicidad, la cual subraya que se considerará publicidad ilícita toda aquella que atente contra la igualdad del mencionado art. 14 de la Constitución.

A pesar de todo ello, el ámbito del entretenimiento audiovisual sigue mostrando los patrones misóginos a diario que, sin embargo, distan ya mucho de ser tan evidentes como lo eran hace unos años.

Por último, querríamos destacar la polémica en torno al anteproyecto de Ley de la Reforma del Código Penal relativa al consentimiento, así como la polémica en torno al Anteproyecto de Ley de Libertad Sexual que se ha llevado a cabo recientemente.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos decir que la lucha feminista está hoy más presente que nunca. La igualdad Formal en las legislaciones de numerosos países no ha resultado siempre ser acorde a la realidad. Aún persisten en la sociedad los roles de género, la brecha salarial, así como la violencia doméstica y sexual. Si bien mujeres pioneras como Simón de Beauvoir o Marie Curie no hubieran imaginado que sería ser posible llegar al nivel de paridad que existe hoy en el mundo occidental, no cabe duda de que aún queda un largo camino por recorrer, sobre todo, en las zonas más desfavorecidas.

No obstante, parece que movimientos como el de #MeToo han sido las raíces de las movilizaciones masivas que están teniendo lugar a nivel global, un hecho que sin duda alguna refuerza la posición de esta materia en las agendas de los gobiernos.

En un mundo interconectado, de movimientos interconectados, las mujeres se vuelven ejemplos las unas de las otras, erigiéndose contra las injusticias en un ambiente de sonoridad. La democracia supone la participación de toda una sociedad viviendo en la igualdad, haciendo de la diferencia una ventaja enriquecedora donde la diversidad es una virtud.

Y tú, ¿que piensas?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.