El futuro con menos. – Viator

Las sensaciones del colapso no son como las podemos imaginar por las películas, cae un meteorito y se acaba el asunto de un día para el otro. Ni tampoco implica que al siguiente compás se acaba la raza humana o vivamos en Mad max, significa el fin de un modelo. Podemos entender nuestro presente como una forma de un colapso de lo anterior.

Lo cierto es que no te acuestas en un mundo funcional y te despiertas en un panorama doom-punk. Las cosas funcionan de otra forma, si las sociedades son como máquinas complejas, cada vez van acumulando errores en su accionar. Entropía, corrupción, devaluación de los mecanismos que la hacen funcionar, caducidad de los discursos.

Es posible que los errores que nos afectan ni podamos verlos, que no nos parezcan importantes, o bien que por ejemplo nos parezcan positivos (1). 

En la popular obra de ficción 1984, Orwell acaba analizando mejor nuestra sociedad que la que él quería reflejar. Si no se llega a la producción de chocolate, antes que reconocer la derrota, pues se altera (2). Pues lo mismo ocurre con nuestros parámetros de bienestar social, no se recortan, sino que se ajustan o se posponen.

Lo curioso de los colapsos es que no son un fin, sino la continuación por otros medios energéticamente más viables. El desenvolvimiento social ante escenarios de crecimiento complicado, de autofagia. Así las ciudades mayas ya no podían generar la entrada energética (en materiales y alimentos) para sostener las urbes devoradoras de recursos pero necesarias para, por concentración de esfuerzo, llegar a escalas de servicio y centralización política. Las ciudades son caras desde este prisma, requieren complejidad y logística. De forma que readaptaron forzosamente su forma de vivir hacia una más acorde con su entorno. 

Así la esclavitud dejó paso al colonato cuando era cada vez más complicado capturar nuevos esclavos y controlarlos en un mundo cada vez más ruralizado (la represión cuesta esfuerzo también).

Nuestro futuro

Hacer previsiones es siempre un ejercicio de deseo del pensamiento, aunque no nos guste la imagen proyectada.

Uno de los puntos que vemos es que el avance globalizador muestra síntomas de agotamiento, y que se encuentra cada vez más contestado en todos sus puntos. La tendencia parece volver ante referentes más cercanos con los que identificarnos en un momento de repliegue.

Lo hemos podido ver en estos meses, donde las noticias del exterior han sido consecuentemente relacionadas con el estado de la pandemia en cada país, pero en especial con los que compartimos relaciones más intensas. El tema de las vacaciones británicas y alemanas era seguido como noticia local en Canarias, de la misma forma que el puente de Madrid en Andalucía. Ante la dudosa llegada de estos nuevos galeones de indias de oro y plata extranjera, se trató de acudir al resorte de lo cercano, de lo que ahora nos presentan como nuestro.

El redescubrir de nuestro entorno, ahora que ya no venían extranjeros con más posibles que nosotros y menos escrupulosos a la hora del servicio. Ahora por no poder elegir, nos convertíamos en más deseables. Aunque fuera por incomparecencia del rival. Publicidad dirigida a un país con millones de personas en ERTE, a sumar a las previamente paradas, con unos problemas económicos que no parecen vayan a repuntar en un tiempo. ¿Veremos necesariamente caer ramos enteros de la economía?

Pero a escala de calle esto lo vemos en toda la publicidad, compra en tu ciudad, haz negocio en las tiendas de tu barrio, apoya a tu bar de toda la vida, compra frutas de tu comarca. ¡Ahora también a través de Glovo! (3). Todo esto también tiene sus maldades, pero para otro día. 

También perdemos en poder de economía de escala, como un ejemplo, la irrupción de las compañías que ofrecían vuelos baratos ha permitido una movilidad nunca vista para la persona corriente. Esto se explicaba mediante el mantenimiento de un flujo constante de viajeros. En muchas ciudades ya hay líneas suspendidas desde hace tiempo. E igual esta interrupción amenaza todo un sector. ¿vamos hacia una movilidad mucho más restringida a ciertos núcleos? 

Las implicaciones se suceden como fichas de dominó en caída. Si la persona no vuela, el avión no necesita plantilla ni se desgasta, no se piden unidades nuevas y las compañías recortan en personal (4) .  Añadamos el ejemplo evidente del sector del automóvil, pero otros menos pensados como los cultivos de flores ahora que afrontamos el segundo año sin grandes celebraciones públicas.

Mirando más cerca

Ante lo cual el gesto de las empresas internacionales es dejarse mimar por aquellos países que buscan la relocalización y asegurarse un tejido industrial propio. A lo que cabe preguntarse ¿alguien recuerda los motivos por los que se practicó la deslocalización?

Danone lo tiene claro “Asimismo, la compañía francesa ha anunciado un plan para dar mayor relevancia a lo local en respuesta a los cambios observados en los hábitos de consumo como consecuencia de la pandemia, denominado ‘Local First’” (5).

El tren, un medio que podía ser el refugio, no parece tener mejor panorama. Con el proceso privatizador de RENFE, son previsibles los abandonos de servicio en las vías menos rentables (6). Ya que ya no es un servicio sino un negocio. Acortando nuestro margen de movimiento.

Viendo que vamos a tener más libertad en lo virtual que en visitar ningún lado físicamente. En lo laboral parece que vamos hacia otro proceso de liberalización, frente a todas las ventajas que nos pueden explicar acerca del teletrabajo también hay peligros. Por supuesto, el teletrabajo puede ser una fórmula útil para evitar desplazamientos innecesarios para sentarte en tu ordenador en la oficina, puede descongestionar las grandes ciudades y repartir la población por el territorial, ya que no hace tan necesario la presencia en una de las grandes ciudades para optar a un trabajo.

Pero en esas mismas ventajas tiene peligros, ya hemos venido viendo episodios donde esta flexibilidad de horarios se hace en perjuicio total de la conciliación familiar. Borrando la línea para el sujeto entre jornada laboral y tiempo personal. 

El trabajo en este escenario

Otro aspecto espinoso es la dimensión territorial y condiciones de trabajo de este nuevo mercado, que bien es cierto que desde un agradable pueblo en la sierra podemos trabajar, igual de cierto que una persona de cualquier lugar del mundo con las habilidades necesarias es también candidata. Todo lo anterior conlleva un lógico riesgo de precarización.

Además de más candidatos y más flexibles, nos encontramos con que habrá menos puestos de trabajo .  por ejemplo, el Observatorio de la OIT (2020) nos cuenta que la situación del trabajo es poco esperanzadora, “revelan una disminución de la cantidad de horas de trabajo de alrededor del 10,7 por ciento con respecto al último trimestre de 2019, equiparable a 305 millones de puestos de trabajo a tiempo completo” (7). 

Ante ello prevemos medidas para amortiguar el malestar de una población sin perspectivas, trabajo ni movilidad. La oferta de ocio pasivo será mayor, la legalización del cannabis puede verse como una medida paliativa también. Añadido a la aplicación de medidas tipo ingreso mínimo. 

Ante situaciones colectivas y complejas, soluciones colectivas y planificadas

A veces tenemos la imagen de los norteamericanos como personas excesivas en sus amores, sus temores e inclusos sus hobbies. A medio camino entre el hobby y la supervivencia se encuentra el doomsday prepping. La idea es que una situación de emergencia no nos coja desprevenidos. Del prepping nos interesa más la premisa que las conclusiones (acumular latas y armas es una solución individualista y poco práctica), se parte de la base de que nuestro modo de vida es frágil y circunstancial. Tan pronto es como podría dejar de serlo, y no es algo negociable. 

Así lo hemos podido ver. El caso que estamos viviendo (una pandemia incontrolada a nivel global que ha descoyuntado todo) es lo que se llamaría un evento de baja posibilidad y gran impacto. Con unas posibilidades cercanas al de la tormenta solar o el apocalipsis zombi (que también hay alguno que se prepara para eso).

Tal vez en la mente de un europeo, la red de seguridad ante casos de emergencia sea un puñado de conservas, una garrafa de agua y velas. Porque sabemos que cualquier preparación más allá de eso no merece la pena. Nuestros imprevistos son un día sin luz o que haya una gran nevada. Si la sociedad colapsa y sus vecinos se vuelven hambrientos saqueadores, de poco te va servir un suministro de 2 años de comida liofilizada y el equipo táctico más resplandeciente. Sabemos que nuestra suerte depende de la sociedad (8). 

En este caso, nos quedan dos opciones: asumir que somos parte de algo más grande y que merece nuestro concurso o bien alimentar nuestras ideas de Mad Max de baratillo para pretender afianzarnos como depredadores de nuestros semejantes. Con risible desarrollo y tristes consecuencias.

Lo que está claro es que nuestra posición ante el consumo no va a ser lo que nos pueda salvar, aunque sea tentador definirse a través del consumo que hagamos. Ante un mundo que puede perder intensidad en los intercambios globales, pero que los circuitos locales están demasiado débiles para tomar la alternativa en satisfacer nuestras necesidades, nos queda plantearnos esa tarea.

El decrecimiento parece una corriente interesante para ajustar nuestros días futuros.

Notas

(1) Descarbonización, la eficiencia energética y la economía circular son conceptos  que pueden encubrir prácticas encaminadas a la precarización sin contrapartida social alguna.

(2) El trabajo de Winston consistía en cambiar las cifras originales haciéndolas coincidir con las posteriores. En cuanto al tercer mensaje, se refería a un error muy sencillo que se podía arreglar en un par de minutos. Muy poco tiempo antes, en febrero, el Ministerio de la Abundancia había lanzado la promesa (oficialmente se le llamaba «compromiso categórico») de que no habría reducción de la ración de chocolate durante el año 1984. Pero la verdad era, como Winston sabía muy bien, que la ración de chocolate sería reducida, de los treinta gramos que daban, a veinte al final de aquella semana. Como se verá, el error era insignificante y el único cambio necesario era sustituir la promesa original por la advertencia de que probablemente habría que reducir la ración hacia el mes de abril. 1984, capítulo IV.

(3) https://www.elespanol.com/invertia/empresas/distribucion/20201215/platano-canarias-reinventa-glovo-traves-fruterias-barrio/543695957_0.html

(4) https://www.economiadigital.es/directivos-y-empresas/la-caida-de-airbus-provoca-una-cascada-de-ere-en-sus-proveedores_20111329_102.html

(5) https://www.elespanol.com/invertia/empresas/distribucion/20201123/danone-recortara-empleos-reducir-millones-costes/538196418_0.html

(6) https://www.eldiario.es/economia/usuarios-renfe-liberalizacion-provoque-rentables_1_1480237.html

(7) https://www.alainet.org/es/articulo/208868

(8)  https://crashoil.blogspot.com/2015/09/tus-vecinos-no-se-conformaran-con-un-ya.html

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